Hacer de tripas corazón

They keep asking you what do you want to be? Who will you be?  Monótonamente y siempre en futuro. Until one day, no muy conscientemente, you decide on a possible you. A cocktail of your personal heroes, two or three not very tested principles and, a misconception of your limitations: la persona que crees que podrías ser y la que te gustaría ser, el promedio de tus sueños y de tus miedos. So you try, you try, you try, and you fail. Haces de tripas corazón and then, you try again; after all, if everything goes wrong at least you tried. Time goes by, but you’re still there, trying. Determination is strong when one is trapped. Besides, you know what you want, and you don’t quit easy. So you fight, está en juego la épica personal, la película de tu vida. You don’t remember what brought you here. Pero eso no importa, llevas en esto mucho tiempo y ahora es todo lo que sabes hacer. So you learn from your mistakes, you learn to stand up again and again, and again and again. Even better, you learn to fall gracefully, time after time. Until one day you realize, you are close to the cocktail, so close you can smell it. You are almost there, and yet, there is no thrill, there are no bright lights, and nobody really cares. So you see yourself, you see the you you choose to be so long ago. But there is something off, algo que no cuadra, algo que está mal. It’s like being in front of a picture of a younger version of yourself that is not quite you. It’s like a doppelgänger you don’t even want to meet. It is everything you hoped for, and yet, it feels like a suit you don’t want to wear, el vestido que te hizo un amigo y que no te queda nada bien. Tan lejos, tan cerca, faraway so close. And so, after all you’ve been through, you are here: blankly staring at what you have done and what you didn’t do. Asking yourself how did you even get that far. Where is that strength? Dónde la motivación? En que lugar guardaste tus sueños, en dónde se quedo escondida esa tarde de abril.

And then it hits you for the first time, that damn feeling of breaking up, only this time it feels like you are the one that is leaving and the one that is being left. Las malditas despedidas. So you continue, you don’t freeze, you just go on. Don’t think, go straight ahead, the future is there. Pero la charada es tortuosa and painful.  And above all, not worth pursuing. The boredom starts eating your soul and killing your ambition and there is no rest. No hay calma, no hay silencio, y no hay canción que aliviane tu alma. And so it seems as if you had but two options: take it or leave it.

Todo o nada.

But you choose none. You cannot leave it, you cannot take it. No existe ni el todo ni la nada, son solo las boberías de una mente abstracta. Pones en tu maleta el traje de quien fuiste. Lo guardas cuidadosamente, lo doblas, lo planchas y lo miras, pero no lo dejas. It will go with you wherever you go. Y lentamente you realize, we are always starting again, we are always leaving and being left, we are always in the middle of the symphony. We never arrive anywhere. After all, la vida es lo que está entre el principio y el final.


Stephen Vincent Benét // Alfonso Pereira // iPad illustration

Stephen Vincent Benét // Alfonso Pereira // iPad illustration


Rosemary Carr Benét and Tom
ipad Illustration //  Alfonso Pereira // 2011

Rosemary Carr Benét and Tom

ipad Illustration //  Alfonso Pereira // 2011


—Sí, de casi todos los sentimientos hablamos por hablar, por miedo a padecerlos a palo seco.

El cuarto de atrás 1978

Carmen Martín Gaite


Moscas en la red


Yo los he visto

jugar a todo,

arriesgarlo todo.

Resignados,

intentan sinfonías virtuales,

reniegan de sus maestros,

desdicen de sus padres,

confunden el bit con el beat,

postean, twittean, bloguean.

Chatean, googlean, teclean,

navegan,

                 entre peligros anónimos,

escondidos tras identidades múltiples, en las que

como semidioses

se encarnan en avatares ficticios

de mundos lejanos.

 

Los poetas del bit:

sin parnaso virtual

ni real.

Ni siquiera la pop star,

les sirve de musa,

Áquiles es un bradpit descolorido.

 

Entonces,

cuando todo se agota,

huyen convencidos a las bibliotecas.

Se esconden

tras los laberintos impresos, rectilíneos,

finitos, abarcables con la mirada,

inagotables y eternos,

callados,

muertos.

Sueñan

con el encuentro episódico

que les devolverá,

ya no la fe,

pero sí la esperanza.

Escriben, dibujan, rayan.

Tachan, re-escriben, borran.

Todo,

-como cita de Beckett-

es inútil.

 

Cansados

del ineficiente rasgar del grafito,

dejan sus lápices,

vuelven a sus teclados,

Esperan quel 01 001 0010 1100vde la máquina

convierta su desventura

en arte.

Vencen el temor a los hombres de traje que quieren

ponerle dueño a las palabras,

y suben a la nube

otro archivo más.

Otro grito digital

que quizá sirva para mostrar

que algún día

por suerte

estuvieron vivos. 

©blog, el génerico


Lapis Pop // Cita de O lapis do carpinteiro de Manuel Rivas // Basado en el comic Fables de Vertigo 

Lapis Pop // Cita de O lapis do carpinteiro de Manuel Rivas // Basado en el comic Fables de Vertigo 


Paul Simonon - 77’ Picaresque
Ipad Illustration
©juancamiloacevedo
Based on a picture from here.

Paul Simonon - 77’ Picaresque

Ipad Illustration

©juancamiloacevedo

Based on a picture from here.


¿Tú crees que hay seres en otros planetas?, le preguntó de repente Herbal a Maria da Visitaçáo.
No lo sé, dijo ella con una sonrisa irónica. Yo no soy de aquí. No tengo documentación.

El lápiz del carpintero

Manuel Rivas, 1998


Ser uno mismo es, siempre, llegar a ser ese otro que somos y que llevamos escondido en nuestro interior, más que nada como promesa o posibilidad de ser.

Octavio Paz

Laberinto de la Soledad, 1950


Latin American Identity

El problema de la identidad latino americana ha sido resuelto. De hecho, en estos temas vale la pena ser preciso, fue resuelto hace ya unos cincuenta años. De la identidad latino americana lo sabemos todo: que es metiza, que es samba y que es negra, que es quechua, india y española. Que tiene ritmo de currulao y de tango, que sabe a trapiche y a hiel.  Que la dividen sus revoluciones, su moral y sus prejuicios. Que no se aguanta a sí misma, ni a nadie que se la quiera mentar. Que quiénes somos, que para dónde vamos, y que de dónde venimos, nos lo pasamos gritando a pesar de que todo ha sido escrito y resuelto. Tenemos cada tajada del pastel. Oímos los argumentos del señor conquistador, tuvimos una cita privada con el rey, oímos al loco y al bufón. Oímos a la puta de la excursión. Oímos al prelado y al primer criollo. Al hombre bastardo, al hijo natural, al moro, al marrano y al judío. Oímos al joven aburguesado inventando naciones de papel y congresos de milicos. Oímos al indio, oímos al cabrón. Oímos a la monja y al confesor, al padre de la monja y a la bruja. Oímos a la alcahueta y a la mendiga. Oímos el cantar pausado del cimarrón y del esclavo. Los oímos a todos, una y otra vez, los oímos todos hasta el cansancio. Oímos a los castristas, troskistas, peronistas, chavistas, maoistas, leninistas, y a los gaitanistas. Oímos a los del partido comunista y a los anarquistas. A los conservadores y a los liberales. Oímos al boom entre cocteles. Oímos al cura, al cacique, al caudillo, al alcalde, al señor ministro y al presidente. Oímos al paramilitar, al facho, al demente, al dictador, al dragoniante y al teniente. Al desaparecido, al muerto, al inclemente. Al intelectual, al poeta, al letrado, al docente. Oímos al obrero, al sindicato, al técnico, al abusado, al asesinado, al investigador, al investigado, al implicado, a la amante del dueño y a la puta muerte. Oímos al toro y al torero. Leímos los comunicados de todos los lados, sin importar remitente. Supimos quién fue juzgado inocente sin serlo, y quién pagó por un cerdo. Conocemos cada detalle, cada insuceso, está todo registrado, conocemos todos los malditos hechos, hasta aquellos a los que ya nunca tendremos acceso. La identidad latino americana es sólo un gesto: el de no perderla, el de no resiganrse a tenerla, a encontrarla, a aceptarla por lo qué es, un invento. Está siempre en jaque por qué no encontrarla es su base, su motor de lucha. Por eso los que la buscan se pierden en laberintos oscuros de los que no quieren salir jamás. Paradójicamente, allí, salir es perderse.  


Hay ciudades tan descabaladas, tan faltas de sustancia histórica, tan traídas y llevadas por gobernantes arbitrarios, tan caprichosamente edificadas en desiertos, tan parcamente pobladas por una continuidad aprehensible de familias, tan lejanas de un mar o de un río, tan ostentosas en el reparto de su menguada pobreza, tan favorecidas por un cielo espléndido que hace olvidar casi todos sus defectos, tan ingenuamente contentas de sí mismas al modo de las mozas quinceñas, tan globalmente adquiridas para el prestigio de una dinastía, tan dotadas de tesoros -por otra parte- que puedan ser olvidados los no realizados a su tiempo, tan proyectadas sin pasión pero con concupiscencia hacia el futuro, tan desasidas de una auténtica nobleza, tan pobladas de un pueblo achulapado, tan heroicas en ocasiones sin que se sepa a ciencia cierta por qué sino de un modo elemental y físico como el del campesino joven que de un salto cruza el río, tan embriagadas de sí mismas aunque en verdad el licor de que están ahítas no tenga nada de embriagador, tan insospechadamente en otro tiempo prepotentes sobre capitales extranjeras dotadas de dos catedrales y de varias colegiatas mayores y de varios palacios encantados -un palacio encantado al menos para cada siglo-, tan incapaces para hablar su idioma con la recta entonación llana que le dan los pueblos situados hacia el norte a doscientos kilómetros de ella, tan sorprendidas por la llegada de un oro que puede convertirse en piedra pero que tal vez se convierta en carrozas y troncos de caballos con gualdrapas doradas sobre fondo negro, tan carentes de una auténtica judería, tan llenas de hombres serios cuando son importantes y simpáticos cuando no son’ importantes, tan vueltas de espalda a toda naturaleza -por lo menos hasta que en otro sitio se inventaron el tren eléctrico y la telesilla-, tan agitadas por tribunales eclesiásticos con relajación al brazo secular, tan poco visitadas por individuos auténticos de la raza nórdica, tan abundantes de torpes teólogos y faltas de excelentes místicos, tan llenas de tonadilleras y de autores de comedias de costumbres, de comedias de enredo, de comedias de capa y espada, de comedias de café, de comedias de punto de honor, de comedias de linda tapada, de comedias de bajo coturno, de comedias de salón francés, de comedias del café no de comedia dell’arte, tan abufaradas de autobuses de dos pisos que echan humo cuanto más negro mejor sobre aceras donde va la gente con gabardina los días de sol frío., que no tienen catedral.
Es preciso, ante estas ciudades, suspender el juicio hasta un día, hasta que repentinamente -o quizá poco a poco aunque esto apenas es creíble- tome forma una cosa que adivinamos que está presente y que no vemos, hasta que esa sustancia que se arrastra ahora por el suelo se solidifique, hasta que los que ahora ríen tristemente aprendan a mirar cara a cara a un destino mediocre y dejen vacías las grandes construcciones redondas o elípticas de cemento armado para recogerse en la intimidad estrecha de sus casas.
Hasta que llegue ese día, con el juicio suspendido, nos limitaremos a penetrar en las oscuras tabernas donde asoma sobre las botellas una cabeza de toro disecado con los ojos de vidrio, a pasear hasta muy entrada la madrugada por la calle del Nuncio o de la Bola donde se tropieza con las raíces cortadas de lo que pudo haber sido una ciudad completamente diferente, a contemplar en una plaza grande el rodar ingenuo de los soldados los domingos mientras los pájaros se suicidan uno a uno en el gran vientre vacío del caballo, …
Tiempo de silencio de Luís Martín Santos

Hacer de tripas corazón

They keep asking you what do you want to be? Who will you be?  Monótonamente y siempre en futuro. Until one day, no muy conscientemente, you decide on a possible you. A cocktail of your personal heroes, two or three not very tested principles and, a misconception of your limitations: la persona que crees que podrías ser y la que te gustaría ser, el promedio de tus sueños y de tus miedos. So you try, you try, you try, and you fail. Haces de tripas corazón and then, you try again; after all, if everything goes wrong at least you tried. Time goes by, but you’re still there, trying. Determination is strong when one is trapped. Besides, you know what you want, and you don’t quit easy. So you fight, está en juego la épica personal, la película de tu vida. You don’t remember what brought you here. Pero eso no importa, llevas en esto mucho tiempo y ahora es todo lo que sabes hacer. So you learn from your mistakes, you learn to stand up again and again, and again and again. Even better, you learn to fall gracefully, time after time. Until one day you realize, you are close to the cocktail, so close you can smell it. You are almost there, and yet, there is no thrill, there are no bright lights, and nobody really cares. So you see yourself, you see the you you choose to be so long ago. But there is something off, algo que no cuadra, algo que está mal. It’s like being in front of a picture of a younger version of yourself that is not quite you. It’s like a doppelgänger you don’t even want to meet. It is everything you hoped for, and yet, it feels like a suit you don’t want to wear, el vestido que te hizo un amigo y que no te queda nada bien. Tan lejos, tan cerca, faraway so close. And so, after all you’ve been through, you are here: blankly staring at what you have done and what you didn’t do. Asking yourself how did you even get that far. Where is that strength? Dónde la motivación? En que lugar guardaste tus sueños, en dónde se quedo escondida esa tarde de abril.

And then it hits you for the first time, that damn feeling of breaking up, only this time it feels like you are the one that is leaving and the one that is being left. Las malditas despedidas. So you continue, you don’t freeze, you just go on. Don’t think, go straight ahead, the future is there. Pero la charada es tortuosa and painful.  And above all, not worth pursuing. The boredom starts eating your soul and killing your ambition and there is no rest. No hay calma, no hay silencio, y no hay canción que aliviane tu alma. And so it seems as if you had but two options: take it or leave it.

Todo o nada.

But you choose none. You cannot leave it, you cannot take it. No existe ni el todo ni la nada, son solo las boberías de una mente abstracta. Pones en tu maleta el traje de quien fuiste. Lo guardas cuidadosamente, lo doblas, lo planchas y lo miras, pero no lo dejas. It will go with you wherever you go. Y lentamente you realize, we are always starting again, we are always leaving and being left, we are always in the middle of the symphony. We never arrive anywhere. After all, la vida es lo que está entre el principio y el final.


Sunday Morning

Sunday Morning


Stephen Vincent Benét // Alfonso Pereira // iPad illustration

Stephen Vincent Benét // Alfonso Pereira // iPad illustration


Rosemary Carr Benét and Tom
ipad Illustration //  Alfonso Pereira // 2011

Rosemary Carr Benét and Tom

ipad Illustration //  Alfonso Pereira // 2011


—Sí, de casi todos los sentimientos hablamos por hablar, por miedo a padecerlos a palo seco.

El cuarto de atrás 1978

Carmen Martín Gaite


Moscas en la red


Yo los he visto

jugar a todo,

arriesgarlo todo.

Resignados,

intentan sinfonías virtuales,

reniegan de sus maestros,

desdicen de sus padres,

confunden el bit con el beat,

postean, twittean, bloguean.

Chatean, googlean, teclean,

navegan,

                 entre peligros anónimos,

escondidos tras identidades múltiples, en las que

como semidioses

se encarnan en avatares ficticios

de mundos lejanos.

 

Los poetas del bit:

sin parnaso virtual

ni real.

Ni siquiera la pop star,

les sirve de musa,

Áquiles es un bradpit descolorido.

 

Entonces,

cuando todo se agota,

huyen convencidos a las bibliotecas.

Se esconden

tras los laberintos impresos, rectilíneos,

finitos, abarcables con la mirada,

inagotables y eternos,

callados,

muertos.

Sueñan

con el encuentro episódico

que les devolverá,

ya no la fe,

pero sí la esperanza.

Escriben, dibujan, rayan.

Tachan, re-escriben, borran.

Todo,

-como cita de Beckett-

es inútil.

 

Cansados

del ineficiente rasgar del grafito,

dejan sus lápices,

vuelven a sus teclados,

Esperan quel 01 001 0010 1100vde la máquina

convierta su desventura

en arte.

Vencen el temor a los hombres de traje que quieren

ponerle dueño a las palabras,

y suben a la nube

otro archivo más.

Otro grito digital

que quizá sirva para mostrar

que algún día

por suerte

estuvieron vivos. 

©blog, el génerico


Lapis Pop // Cita de O lapis do carpinteiro de Manuel Rivas // Basado en el comic Fables de Vertigo 

Lapis Pop // Cita de O lapis do carpinteiro de Manuel Rivas // Basado en el comic Fables de Vertigo 


Paul Simonon - 77’ Picaresque
Ipad Illustration
©juancamiloacevedo
Based on a picture from here.

Paul Simonon - 77’ Picaresque

Ipad Illustration

©juancamiloacevedo

Based on a picture from here.


¿Tú crees que hay seres en otros planetas?, le preguntó de repente Herbal a Maria da Visitaçáo.
No lo sé, dijo ella con una sonrisa irónica. Yo no soy de aquí. No tengo documentación.

El lápiz del carpintero

Manuel Rivas, 1998


Ser uno mismo es, siempre, llegar a ser ese otro que somos y que llevamos escondido en nuestro interior, más que nada como promesa o posibilidad de ser.

Octavio Paz

Laberinto de la Soledad, 1950


Latin American Identity

El problema de la identidad latino americana ha sido resuelto. De hecho, en estos temas vale la pena ser preciso, fue resuelto hace ya unos cincuenta años. De la identidad latino americana lo sabemos todo: que es metiza, que es samba y que es negra, que es quechua, india y española. Que tiene ritmo de currulao y de tango, que sabe a trapiche y a hiel.  Que la dividen sus revoluciones, su moral y sus prejuicios. Que no se aguanta a sí misma, ni a nadie que se la quiera mentar. Que quiénes somos, que para dónde vamos, y que de dónde venimos, nos lo pasamos gritando a pesar de que todo ha sido escrito y resuelto. Tenemos cada tajada del pastel. Oímos los argumentos del señor conquistador, tuvimos una cita privada con el rey, oímos al loco y al bufón. Oímos a la puta de la excursión. Oímos al prelado y al primer criollo. Al hombre bastardo, al hijo natural, al moro, al marrano y al judío. Oímos al joven aburguesado inventando naciones de papel y congresos de milicos. Oímos al indio, oímos al cabrón. Oímos a la monja y al confesor, al padre de la monja y a la bruja. Oímos a la alcahueta y a la mendiga. Oímos el cantar pausado del cimarrón y del esclavo. Los oímos a todos, una y otra vez, los oímos todos hasta el cansancio. Oímos a los castristas, troskistas, peronistas, chavistas, maoistas, leninistas, y a los gaitanistas. Oímos a los del partido comunista y a los anarquistas. A los conservadores y a los liberales. Oímos al boom entre cocteles. Oímos al cura, al cacique, al caudillo, al alcalde, al señor ministro y al presidente. Oímos al paramilitar, al facho, al demente, al dictador, al dragoniante y al teniente. Al desaparecido, al muerto, al inclemente. Al intelectual, al poeta, al letrado, al docente. Oímos al obrero, al sindicato, al técnico, al abusado, al asesinado, al investigador, al investigado, al implicado, a la amante del dueño y a la puta muerte. Oímos al toro y al torero. Leímos los comunicados de todos los lados, sin importar remitente. Supimos quién fue juzgado inocente sin serlo, y quién pagó por un cerdo. Conocemos cada detalle, cada insuceso, está todo registrado, conocemos todos los malditos hechos, hasta aquellos a los que ya nunca tendremos acceso. La identidad latino americana es sólo un gesto: el de no perderla, el de no resiganrse a tenerla, a encontrarla, a aceptarla por lo qué es, un invento. Está siempre en jaque por qué no encontrarla es su base, su motor de lucha. Por eso los que la buscan se pierden en laberintos oscuros de los que no quieren salir jamás. Paradójicamente, allí, salir es perderse.  


Hay ciudades tan descabaladas, tan faltas de sustancia histórica, tan traídas y llevadas por gobernantes arbitrarios, tan caprichosamente edificadas en desiertos, tan parcamente pobladas por una continuidad aprehensible de familias, tan lejanas de un mar o de un río, tan ostentosas en el reparto de su menguada pobreza, tan favorecidas por un cielo espléndido que hace olvidar casi todos sus defectos, tan ingenuamente contentas de sí mismas al modo de las mozas quinceñas, tan globalmente adquiridas para el prestigio de una dinastía, tan dotadas de tesoros -por otra parte- que puedan ser olvidados los no realizados a su tiempo, tan proyectadas sin pasión pero con concupiscencia hacia el futuro, tan desasidas de una auténtica nobleza, tan pobladas de un pueblo achulapado, tan heroicas en ocasiones sin que se sepa a ciencia cierta por qué sino de un modo elemental y físico como el del campesino joven que de un salto cruza el río, tan embriagadas de sí mismas aunque en verdad el licor de que están ahítas no tenga nada de embriagador, tan insospechadamente en otro tiempo prepotentes sobre capitales extranjeras dotadas de dos catedrales y de varias colegiatas mayores y de varios palacios encantados -un palacio encantado al menos para cada siglo-, tan incapaces para hablar su idioma con la recta entonación llana que le dan los pueblos situados hacia el norte a doscientos kilómetros de ella, tan sorprendidas por la llegada de un oro que puede convertirse en piedra pero que tal vez se convierta en carrozas y troncos de caballos con gualdrapas doradas sobre fondo negro, tan carentes de una auténtica judería, tan llenas de hombres serios cuando son importantes y simpáticos cuando no son’ importantes, tan vueltas de espalda a toda naturaleza -por lo menos hasta que en otro sitio se inventaron el tren eléctrico y la telesilla-, tan agitadas por tribunales eclesiásticos con relajación al brazo secular, tan poco visitadas por individuos auténticos de la raza nórdica, tan abundantes de torpes teólogos y faltas de excelentes místicos, tan llenas de tonadilleras y de autores de comedias de costumbres, de comedias de enredo, de comedias de capa y espada, de comedias de café, de comedias de punto de honor, de comedias de linda tapada, de comedias de bajo coturno, de comedias de salón francés, de comedias del café no de comedia dell’arte, tan abufaradas de autobuses de dos pisos que echan humo cuanto más negro mejor sobre aceras donde va la gente con gabardina los días de sol frío., que no tienen catedral.
Es preciso, ante estas ciudades, suspender el juicio hasta un día, hasta que repentinamente -o quizá poco a poco aunque esto apenas es creíble- tome forma una cosa que adivinamos que está presente y que no vemos, hasta que esa sustancia que se arrastra ahora por el suelo se solidifique, hasta que los que ahora ríen tristemente aprendan a mirar cara a cara a un destino mediocre y dejen vacías las grandes construcciones redondas o elípticas de cemento armado para recogerse en la intimidad estrecha de sus casas.
Hasta que llegue ese día, con el juicio suspendido, nos limitaremos a penetrar en las oscuras tabernas donde asoma sobre las botellas una cabeza de toro disecado con los ojos de vidrio, a pasear hasta muy entrada la madrugada por la calle del Nuncio o de la Bola donde se tropieza con las raíces cortadas de lo que pudo haber sido una ciudad completamente diferente, a contemplar en una plaza grande el rodar ingenuo de los soldados los domingos mientras los pájaros se suicidan uno a uno en el gran vientre vacío del caballo, …
Tiempo de silencio de Luís Martín Santos

Hacer de tripas corazón
"—Sí, de casi todos los sentimientos hablamos por hablar, por miedo a padecerlos a palo seco."
Moscas en la red
"¿Tú crees que hay seres en otros planetas?, le preguntó de repente Herbal a Maria da Visitaçáo.
No lo sé, dijo ella con una sonrisa irónica. Yo no soy de aquí. No tengo documentación."
"Ser uno mismo es, siempre, llegar a ser ese otro que somos y que llevamos escondido en nuestro interior, más que nada como promesa o posibilidad de ser."
Latin American Identity
"Hay ciudades tan descabaladas, tan faltas de sustancia histórica, tan traídas y llevadas por gobernantes arbitrarios, tan caprichosamente edificadas en desiertos, tan parcamente pobladas por una continuidad aprehensible de familias, tan lejanas de un mar o de un río, tan ostentosas en el reparto de su menguada pobreza, tan favorecidas por un cielo espléndido que hace olvidar casi todos sus defectos, tan ingenuamente contentas de sí mismas al modo de las mozas quinceñas, tan globalmente adquiridas para el prestigio de una dinastía, tan dotadas de tesoros -por otra parte- que puedan ser olvidados los no realizados a su tiempo, tan proyectadas sin pasión pero con concupiscencia hacia el futuro, tan desasidas de una auténtica nobleza, tan pobladas de un pueblo achulapado, tan heroicas en ocasiones sin que se sepa a ciencia cierta por qué sino de un modo elemental y físico como el del campesino joven que de un salto cruza el río, tan embriagadas de sí mismas aunque en verdad el licor de que están ahítas no tenga nada de embriagador, tan insospechadamente en otro tiempo prepotentes sobre capitales extranjeras dotadas de dos catedrales y de varias colegiatas mayores y de varios palacios encantados -un palacio encantado al menos para cada siglo-, tan incapaces para hablar su idioma con la recta entonación llana que le dan los pueblos situados hacia el norte a doscientos kilómetros de ella, tan sorprendidas por la llegada de un oro que puede convertirse en piedra pero que tal vez se convierta en carrozas y troncos de caballos con gualdrapas doradas sobre fondo negro, tan carentes de una auténtica judería, tan llenas de hombres serios cuando son importantes y simpáticos cuando no son’ importantes, tan vueltas de espalda a toda naturaleza -por lo menos hasta que en otro sitio se inventaron el tren eléctrico y la telesilla-, tan agitadas por tribunales eclesiásticos con relajación al brazo secular, tan poco visitadas por individuos auténticos de la raza nórdica, tan abundantes de torpes teólogos y faltas de excelentes místicos, tan llenas de tonadilleras y de autores de comedias de costumbres, de comedias de enredo, de comedias de capa y espada, de comedias de café, de comedias de punto de honor, de comedias de linda tapada, de comedias de bajo coturno, de comedias de salón francés, de comedias del café no de comedia dell’arte, tan abufaradas de autobuses de dos pisos que echan humo cuanto más negro mejor sobre aceras donde va la gente con gabardina los días de sol frío., que no tienen catedral.
Es preciso, ante estas ciudades, suspender el juicio hasta un día, hasta que repentinamente -o quizá poco a poco aunque esto apenas es creíble- tome forma una cosa que adivinamos que está presente y que no vemos, hasta que esa sustancia que se arrastra ahora por el suelo se solidifique, hasta que los que ahora ríen tristemente aprendan a mirar cara a cara a un destino mediocre y dejen vacías las grandes construcciones redondas o elípticas de cemento armado para recogerse en la intimidad estrecha de sus casas.
Hasta que llegue ese día, con el juicio suspendido, nos limitaremos a penetrar en las oscuras tabernas donde asoma sobre las botellas una cabeza de toro disecado con los ojos de vidrio, a pasear hasta muy entrada la madrugada por la calle del Nuncio o de la Bola donde se tropieza con las raíces cortadas de lo que pudo haber sido una ciudad completamente diferente, a contemplar en una plaza grande el rodar ingenuo de los soldados los domingos mientras los pájaros se suicidan uno a uno en el gran vientre vacío del caballo, …"

About:

I live in Chicago. Pero nací en Bogotá. I am a graduate student in the University of Chicago. Investigo todo lo que posea formas narrativas en el universo digital. I like good stories no matter the medium, the artistic language, the form, the dimensions or the author. A veces encuentro cosas que debo materializar de algún modo. Generic ideas in virtual mediums.